24 Nov Idaira (33 años)
A PESAR DEL TIEMPO, CUMPLE TODOS MIS SUEÑOS ✳️ Idaira tiene 33 años y es de Santa Cruz de Tenerife, España. Desde muy pequeña tuvo claro dos cosas: su pasión por el karate (en especial los katas) y que de mayor sería enfermera.
KARATE FUE UNA GRAN CASUALIDAD
Mi historia de amor con esta arte marcial surge de casualidad, ya que empecé con 4 años como actividad extraescolar, sin karategui siquiera, y al curso siguiente, mi profesor D. Miguel Castro me invitó a
formar parte de su gimnasio, el Club Osaka, Shito Ryu.
Con 7 años ya tenía el cinturón marrón, competía en katas de forma individual y en equipo (Osaka A), ganando varias y participando en exhibiciones como la del Campeonato de Europa de 1997, celebrado en la isla. ¡Llegué a ser entrevistada en varios medios!
Dediqué mi primer dan a mi abuelo
Por motivos de estudios lo abandoné hasta los 16 años, momento en el que me examiné para obtener el primer dan, lo conseguí y se lo dediqué a mi abuelo. A partir de entonces compaginar las diferentes obligaciones con el entreno era complicado, así que me centré en aprobar el Grado en Enfermería y trabajar de lo que siempre quise, como enfermera.
Volver a entrenar sin tanta competición
Durante los años tuve el deseo de retomar los entrenos de una forma más relajada, sin tantas exigencias, con la única intención de estar activa, sin embargo, en 2017 fui diagnosticada de cáncer colorectal, frenándose en seco mis ilusiones, mi rutina… destrozando mi vida.

Idaira sale en la prensa
Desde entonces, a consecuencia de los durísimos tratamientos (ya crónicos) y cirugías, tengo numerosas secuelas físicas que han desembocado en una alta discapacidad física y movilidad reducida.
Duros tratamientos y discapacidad
Toda esta situación me ha provocado un estado depresivo que me impide tener una vida considerada normal. He precisado de muchísimo trabajo psicológico.
Como es obvio, esta vivencia te obliga a replantearte tu vida y reorganizar tus prioridades siendo la mayor de estas mi salud, mi autocuidado y mi familia.
Referente a la salud, en mis pensamientos resonaba cada vez más fuerte volver a karate, supuse que existiría el karate adaptado. La vida, por pura casualidad, hizo que me reencontrara con otra de mis entrenadoras, Dña. Patricia Riquelme, quien dio el último empujón para dar el paso de comenzar de nuevo, en el mismo gimnasio incluso.
Apto de los médicos para hacer karate
Así que, tras el apto por parte de mis médicos, en septiembre de este año volví al Club Osaka, sintiendo el mismo nerviosismo que el primer día siendo una niña. Es curiosa la sensación de volver desde otra perspectiva tan diferente.

La importancia del apoyo de Senseis y compañeros.
Cuento con dos entrenadores, D. Victor Martín y D. Victor Baso, que se preocupan por mi estado y desde el minuto uno me hicieron sentir como en casa, como si nunca me hubiese marchado. Y es que, al final, todos regresamos donde hemos sido felices.
Nuevos objetivos que me llenan de orgullo
Aunque no hago planes a largo plazo, mis objetivos actuales son: volver a competir (en esta ocasión, en Parakarate) y examinarme de segundo dan, para seguir sumando logros que en su momento di por perdidos . Hoy en día puedo decir orgullosa que soy enfermera y parakarateka.
Disculpen por no contar con fotos más actuales, es por eso les mando las que más cariño les tengo, aunque sean de mi infancia.




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