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MAIDER (35 AÑOS)

LA SORDERA TAMBIÉN EXISTE COMO DISCAPACIDAD ✳️ Psicopedagoga en proceso y “fanática” del #parakarate desde el momento en que lo conoció. Su historia es muy interesante para entender que SORDERA y LENGUAJE DE SIGNOS no tienen por qué ir estrechamente unidos. Lectora empedernida, dibujante e ilustradora de animales fantásticos… Así es Maider y ella misma os cuenta su historia.

DISCAPACIDAD INVISIBLE

***A veces me quejo de que la sordera es una de las discapacidades más invisibles que existen. Sé que casi todos creemos que nuestros problemas no están lo suficientemente visibilizados para conseguir la sensibilización de la sociedad, pero no miento cuando digo que a la gente no le preocupa demasiado lo que es no oír.

Y no es que no haya una preocupación por egoísmo o desinterés gratuito, sino porque en mi opinión (basada en la experiencia), la sociedad establece una correlación: sordera = lenguaje de signos = imposibilidad comunicativa. Basándose en esto, se deja la comunicación oyente-sordo en manos de un intérprete de Lengua de Signos y se olvidan de nosotros. No solo eso, sino que se comete un error garrafal: creer que todos los sordos somos iguales y por lo tanto tenemos las mismas necesidades y los mismos problemas.

Obra de Maider – Desplazados –

SORDOS ORALISTAS

Nadie piensa en que hay sordos oralistas. Cuando yo me defino como tal, es increíble la cantidad de gente, aparentemente sensibilizada con la discapacidad (trabajadores de Centros Especiales de Empleo, sin ir más lejos), que me dice “¿Oralista? ¿Qué es eso?”. Eso es que los oralistas somos sordos que hablamos como cualquier persona, que no signamos (porque no sabemos, porque no queremos, porque no nos apetece, porque no lo necesitamos, a saber…). Somos sordos que, cada uno por sus circunstancias, hemos aprendido a hablar y modular la voz dentro de nuestras posibilidades para manejarnos de forma normativa.

SORDOS QUE NO SABEN LENGUA DE SIGNOS

-Nueva mirada- M de Maider

Y eso no nos hace menos sordos. No usar exclusivamente la Lengua de Signos no significa que nuestra discapacidad sea menos, que no necesitemos ayuda o que tengamos que aguantar cada dos por tres el comentario de “¿Pero tú eres sordo/a? ¡Si hablas muy bien!”. ¿Y por qué no vamos a hacerlo? ¿Estamos obligados a utilizar una lengua concreta para ser considerados sordos y por tanto ser visibles a ojos de los demás? Resulta extraño y difícil de creer que muchos (cada vez más) decidimos salir de lo habitual y no solo eso, sino que lo conseguimos.

NUEVA MIRADA

Es necesaria una nueva mirada hacia nosotros, entender que la sordera ahora está tratada mucho mejor que hace 30 años y con mucho mejor resultado. Eso lleva a una conclusión: estamos, afortunadamente, mejor preparados para enfrentarnos al mundo normativo y con mejor tecnología y pedagogía. Si todos esos avances son considerados en otras discapacidades, que no sea menos en la sordera.

Implante cloquear

IMPLANTE COCLEAR

Fui oyente hasta los 6 años. Una meningitis me quitó más del 90% del oído y viví con audífonos y de forma oralista en un entorno absolutamente oyente. A los 33 perdí todo el resto auditivo y me quedé a cero hasta que me operaron, diez meses después El implante coclear que empieza a hacer su función a mis 34 es una tecnología increíble que me permite no solo seguir mi vida como sorda oralista, sino potenciar mucho más el sonido que conocí pero ni de lejos de forma tan clara. Nunca hubiese imaginado que el implante me daría tanta vida, pero tampoco imaginé que el silencio de esos diez meses y la posterior recuperación me mostrarían la cara más dura de una sociedad que no está concienciada con el amplio abanico de sorderas existentes.

Obra de Maider – La Familia –
PERDER EL MIEDO

Tendríamos que vivir la discapacidad como vivimos las relaciones personales que implican amor: dando lo mejor de nosotros mismos con la finalidad de hacerle al otro la vida más fácil, más blanda, más bonita. Hay que perder el miedo a comunicarse con quienes tengamos una condición física/psíquica/sensorial que nos dificulte el día a día y nos sea desconocida, porque muchas veces el problema no lo tenemos nosotros por la discapacidad, sino los que la desconocen y no saben cómo encajarla.
Siempre he dicho que hay tantos tipos de sordera como sordos que la padecen. Cada uno tenemos nuestra necesidad, nuestra forma de vivir y nuestro sistema de estar en el mundo. Ninguno es menos válido que otro, absolutamente ninguno. Sobrevivir en este mundo lleno de barreras es un arte, y el arte nunca es un error ni está mal hecho.

VER LA VIDA CON OJOS DE NIÑO

Solo se trata de dejarnos ser y estar abierto a conocer al otro y su circunstancia. Ver la vida con los ojos de los niños, que no ven rareza alguna en sus semejantes.
Ser y acompañar, sin etiquetar y prejuzgar. Y a partir de ahí, convivir.

La foto que veréis de mí fue tomada el día que por fin me activaron el implante, más de un mes después de la operación. En ese momento no hacía ni media hora que había salido del otorrino y estaba en un centro comercial. No sabía distinguir un sonido de otro y fue sumamente estresante.

– Todos iguales todos diferentes – Obra de Maider

Como curiosidad, en la otra foto podéis ver lo que es un implante coclear, que he encontrado ilustrado con el modelo denominado Kanso. La imagen ilustra lo que se ve por fuera (el procesador) y lo que va en el interior del oído, mi pequeño gran milagro***

Apenas se nota porque se funde mucho con el color del pelo, pero es el modelo Kanso de la casa Cochlear. Tuve serias dudas en el momento de elegirlo, porque tenía este y el famoso retroauricular que la mayoría conoce. Finalmente elegí este y estoy contentísima.

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